La fotografía es la disciplina que predominan en el paisaje de la novena edición de la Bienal Monterrey FEMSA, donde las instalaciones no son tan explícitas como lo fueron en la edición anterior y se nota la influencia del jurado Xavier Moyssen al momento de elegir tanta fotografía.
La Bienal se nutre con una propuesta muy interesante de los cinco artistas brasileños y cinco mexicanos, todos ellos en calidad de invitados. “Las instalaciones están retomando la cuestión más escultórica, las piezas que están exhibidas tienen un sentido más hacia lo que nosotros entendíamos como escultura hasta hace unos años”, expresó Juan Coronel Rivera, jurado del certamen.
En lo que refiere a contenidos, Coronel Rivera manejó directamente que “hay de todo”, (cosa que se hace notar mientras recorres los dos edificios) tanto artistas que abordan la crítica o la reflexión social con alguna de sus obras como también hay a quienes no les interesa en lo más mínimo. El crítico resaltó la pieza GuaraVans (una mezcla de huaraches con los tenis Vans), pues consideró que son pocos los artistas contemporáneos que se acercan al tema de lo indígena.
La exposición está montada de manera que el público pueda transitarla sin un orden establecido, y aunque están integradas a la exposición, la selección de los invitados mexicanos y brasileños tienen su propio espacio. Por el lado de los brasileños, algunas de las piezas fueron hechas in situ, como es el caso de Kboco y de Henrique Oliveira, las cuales tienen un fuerte impacto en la muestra. Por el lado de los mexicanos, Osvaldo Sánchéz, quien seleccionó a los artistas mexicanos, señaló que uno de los perfiles que buscó en los cinco creadores es que tuvieran “investigaciones muy serias y planteamientos muy sólidos” en áreas y generaciones que fueran distantes entre sí.
El formato de las bienales debe replantearse pues no se pueden esperar dos años para ver lo más contemporáneo del arte. Así lo propuso el crítico de arte y jurado de la Bienal Monterrey FEMSA Xavier Moyssén.
La Bienal es un escaparate para digamos que "lo mejor del arte contemporaneo local "se muestre, sin embargo en esta entrega vemos un escaparate que más parece vitrina de Amsterdam que otra cosa, me parece una bienal muy desquebrajada con exceso de piezas y que en comparación con otras entregas no estimula (sin contar las participaciones invitadas, las cuales son realmente osadas y que denotan valentía) me parece que hay buenas piezas si, pero hay muchas que no se como llegaron a ser seleccionadas.











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